Entender la Ansiedad: ¿Amiga o enemiga?

Resumen: La Ansiedad es el efecto de la percepción humana,  parte de nuestras respuestas psico-fisiológicas que nos ayuda a enfrentar situaciones estresantes. Las soluciones que adoptamos pueden resolver o incrementan la ansiedad, que puede volverse patológica. Reconocer y modificar estas  soluciones, ayudará a bajar la ansiedad, sin caer en el círculo vicioso de una patología.

 Cuando el miedo y las preocupaciones de la vida superan y saturan nuestra capacidad de enfrentamiento, es muy probable que percibamos ansiedad, la cual genera estrés a nivel psicológico y físico, con pensamientos recurrentes, tensiones corporales (cuello, espalda, vientre, estreñimientos, gastritis, etc.).

 La buena noticia es que son procesos fisiológicos normales que bajan y desaparecen naturalmente, esta es la ansiedad amiga, cuando es momentánea y nos ayuda a enfrentar situaciones estresantes.

 La mala noticia viene cuando nos damos cuenta de que estos miedos y preocupaciones se vuelven crónicos, incrementan nuestros pensamientos en unos constantes diálogos internos de creencias negativas o catastróficas.

 Para el Psicólogo e investigador  italiano Giorgio Nardone (1995), el Miedo es una percepción que desencadena una emoción que, a su vez, genera una reacción fisiológica. Podemos decir que la ansiedad no es igual al miedo, sino sólo una reacción  psicofisiológica normal de esta “percepción-emoción” del miedo y  que nos permite enfrentarlo gracias a la ansiedad.

 Cuando esta percepción va más allá de un nivel de umbral, que es distinto para cada individuo, (dependiendo del historial bio-psico-social) ésta percepción se hace más grande y desborda el sistema normal de procesamiento del miedo, por eso se transforma en pérdida de control de las propias reacciones y puede conducir al pánico.

 Ahora bien, nos podemos preguntar:

¿Porque me siento ansioso todo el tiempo?… al que podemos contestar con otra pregunta:

¿Qué tipo de soluciones hasta ahora has utilizado para bajar tu ansiedad?

 De hecho las soluciones utilizadas para bajar la ansiedad se vuelven con el tiempo las mismas causas de su mantenimiento patológico. Las soluciones más comunes que las personas utilizan son:

  • Evitar(situaciones, personas…, que nos provocan miedos, temor…)
  • Reasegurarse (rituales, conductas estereotipadas, medicinas/remedios… )
  • Controlar (situaciones, personas, respiración, ámbitos de vida en general…)
  • Pedir ayuda (hablar mucho, pedir ayuda como solución de alivio…)

 Inicialmente estas soluciones pueden ser muy eficaces y ayudan a bajar la ansiedad, pero si estas soluciones se vuelven hábitos que repetimos en el tiempo, nos llevarán probablemente al desarrollo de un Trastorno de Ansiedad con sus múltiples variantes. Creamos así una jaula a nuestra medida, donde nos quedamos atrapados sin darnos cuenta, gozando del alivio temporario  pero al mismo tiempo fortaleciendo irremediablemente la jaula y el “circuito de la ansiedad”, que volverá una y otra vez con sus síntomas.

La evidencia clínica (Watzlawick y Nardone, 2000) demuestra que una parte significativa de los problemas que sufren los seres humanos se construye por la manera en la que “solucionamos las dificultades”, que no sólo no resuelven éstas, sino que las convierten en problemas duraderos. Las soluciones disfuncionales crean y perpetúan muchos de los trastornos del estado de ánimo.

ANSIOLÍTICOS: ¿Útiles o Inútiles?

“Con las mejores intenciones se consiguen, en ocasiones, los peores efectos”. (O. Wilde)

 Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) los trastornos mentales comunes como la ansiedad están en aumento en todo el mundo, y afectan a casi el 10% de la población mundial. Esta es una evidencia de cuan grande es el mercado del business farmacéutico y el abuso de fármacos o sustancias ansiolíticas, no son la solución definitiva al problema, además de crear efectos secundarios importantes.

 Dependiendo de la situación de cada persona, un ansiolítico puede ser útil si es parte de un proceso psicoterapéutico, donde se programe inicio y fin de su utilización, pero, también puede ser una opción innecesaria y a tal propósito es importante divulgar lo siguiente: No existen medicamentos o tratamientos naturales que resuelvan definitivamente la ansiedad patológica.

 Esta afirmación se basa en el hecho de que no existe en la actualidad un fármaco que pueda cambiar la “percepción humana”; cambios que solo puede hacer el ser humano con sus procesos internos.

 El  neurocientífico Antonio Damasio en sus estudios sobre el cerebro y las patologías basadas en el miedo, nos demuestra la distinción fundamental  entre ansiedad y miedo.  Si fueran lo mismo, para extinguir un miedo sería suficiente reducir la reacción ansiosa de los sujetos, entonces reduciendo la ansiedad de una persona podemos inhibir sus reacciones, pero no alteramos su percepción y en consecuencia, el miedo permanece.

 Al inhibir las reacciones fisiológicas del miedo a través de ansiolíticos o sedantes, sería como inmovilizar a una persona y luego someterla a estímulos que le espanten; la persona no podrá reaccionar, pero tendrá, de todos modos la “percepción del miedo”.

 La imposibilidad de reaccionar incrementa su sensación de incapacidad de manejar esta emoción, por esto es necesario cambiar las percepciones de la realidad de la persona para cambiar sus reacciones, y no al revés.

SUPERAR la ANSIEDAD: ¿Qué hacer, qué no hacer?

“Llevo conmigo las heridas de todas las batallas que he evitado”. (F. Pessoa)

 El primer paso es “hacer un cambio de paradigma”, o sea ver la ansiedad como una “oportunidad para evolucionar”, aprendiendo nuevas manera de ver el mundo, atreviéndose a romper con la rutina de cómo enfrentamos la vida.

 El segundo paso es “identificar las soluciones” preguntándose: ¿Cómo funciona mi problema y cómo  lo estoy solucionando? ¿En qué patrones he caído una y otra vez?

En base a estas respuestas podemos construir un mapa de nuestras soluciones e identificar alternativas basadas en actitudes saludables.

 El tercer paso es “romper el círculo vicioso” de las soluciones intentadas, trabajando sobre el presente, sin buscar las causas del pasado, haciendo pequeños pasos hacia un enfrentamiento distinto, aceptando la ansiedad como una situación momentánea, no controlándola sino rindiéndose a ella, fluyendo, aumentando la confianza,  aprendiendo a delegar y dejándonos sorprender de los cambios constantes para los cuales somos espectadores privilegiados.

PS:     Descubres cuales son tus soluciones para reducir la Ansiedad, en el articulo: Ansiedad  y Soluciones Intentadas

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